«Nada es imposible»

La National Football League o NFL. El deporte nº1 en USA con diferencia. Casi una religión. Solo 16 partidos de temporada regular; 3 más si llegas a la SuperBowl. Plantillas de 53 jugadores, y un número ilimitado de entrenadores y asistentes (lo que se pueda permitir el equipo). A nivel técnico, táctico y físico, todo está controlado al milímetro. Es la élite de la élite. Incluso los “típicos” gordos de las líneas de ataque y defensa necesitan ser verdaderos atletas si no quieren perder su sitio. O eres una verdadera fuerza de la naturaleza, fuerte, rápido y resistente, o tus probabilidades de convertirte en jugador profesional son más bien reducidas. Es un deporte “exigente” la NFL.

Incluso en la NFL, la parte mental está bastante por debajo del resto de áreas en cuanto a recursos y dedicación, a pesar de que se le otorga mucha importancia en comparación con el deporte ”europeo”. Vista la cantidad de “talento” en bruto que no consigue triunfar en la liga teniendo todas las cualidades fisicas para ello, o que directamente se pierde por el camino, parece claro que aún hay mucho camino por recorrer.

Esa es la imagen general de exclusividad, de talento natural, de condiciones físicas innatas que se transmite. Las estadísticas dicen que solo un porcentaje minúsculo de todos los jugadores universitarios de football llegan a jugar en la NFL. Y los jugadores universitarios ya son el Top de los jugadores del país. Y quizás las estadísticas sean ciertas, pero como leí en alguna parte: “me es indiferente que sólo el 2% lo consiga, siempre y cuando yo esté dentro de ese 2%”.

«Impossible is nothing», como dice el anuncio

Así que hoy quiero hablarte de ese 2%, de lo no convencional, de que siempre existe una posibilidad de conseguir lo que quieres. Te presento a dos nuevos jugadores de la NFL para esta temporada. Los dos son rookies, los dos han sido seleccionados en el pasado Draft y los dos juegan en la misma posición (WR o receptor). Uno de ellos recibió ofertas de becas de varias universidades para jugar con ellos; el otro no. Se propuso entrar en el equipo de su Universidad y lo hizo, pero sin beca. Se la tuvo que ganar en el campo.

Uno de los dos ha ganado dos títulos nacionales de la liga universitaria  en sus cuatro años de college, siendo titular y pieza clave del equipo. Uno de ellos esperaba ser primera ronda del Draft, ser el primer receptor elegido. No fue así y seguramente se llevaría un buen disgusto al salir en segunda ronda. El otro fue elegido en la quinta ronda. Estaba feliz.

Uno se ajusta a la idea que seguramente tienes de un jugador de la NFL y el otro… bueno, el otro no te creerías que juega en la NFL si te lo dijera durante una BBQ, por ejemplo.

 Sin embargo, ambos han conseguido llegar a la NFL y se van a convertir en jugadores profesionales de fútbol americano, su objetivo desde hace muchos años y al que han dedicado su vida hasta este momento. Y ambos apuntan a titulares en sus equipos. De uno de ellos nos lo esperamos. Del otro, no acabamos de creerlo del todo.

Talento natural vs Trabajo duro

El talento es necesario para llegar a la élite, por supuesto. Pero la “cantidad” de talento que hace falta quizás sea mucho menos de lo que te puedas esperar. El talento natural es más importante como “excusa” que nos ponemos para no comprometernos con nuestro sueño. Porque detrás hay mucho, mucho trabajo duro. Si es una cuestión de talento innato, entonces es mala suerte, no me ha tocado y cualquier intento que haga será en vano. Yo quería, pero no se puede luchar contra los genes….

Evidentemente, necesitas unas condiciones físicas “minimas” para jugar en determinadas posiciones de un equipo de la NFL, por ejemplo, pero siempre hay opciones que cumplan tus objetivos. Además, esas condiciones “mínimas”, de nuevo, cuentan para la mayoría. Ese 2% siempre estará ahí como una puerta abierta. La moraleja de la historia es que mucho de lo que nos parece imposible, no lo era tanto. Siempre aparece alguién que demuestra que se podía hacer. Así que no renuncies a apuntar alto y a trabajar todo lo que puedas para intentar alcanzar tus objetivos.

El de la izquierda es D.K. Metcalf, jugador (WR) de los Seattle Seahawks. El de la derecha es Hunter Renfrow, jugador (WR) de los Oakland Riders.

“Coraje es una mezcla de pasión, persistencia, perseverancia y disciplina que nos hace mover hacia adelante a pesar de los obstáculos. No llama la atención y de eso se trata, precisamente. En un mundo en el que nos distraemos constantemente por «brillantes destellos» de habilidad aquí y allá, es el coraje y la determinación de hacer cada día todo lo que sea necesario, lo que marca la diferencia a largo plazo”

Daniel Coyle

P.D.: Dos apuntes sobre H. Renfrow: (1) podría apellidarse Iniesta, ¿verdad?, y (2) ha sido dos veces campeón nacional universitario con Clemson… o pensabas que hablaba de Metcalf??? 


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