Lo que no ves en el deporte de élite

Presión y Expectativas

Agosto 2019. La WTA, asociación profesional del tenis femenino, actualiza su último ranking. En el puesto 90, dentro de la psicológica barrera de las Top100 del mundo, aparece por primera vez el nombre de Paula Badosa. Un gran paso en la carrera y una enorme alegría para la tenista española de 21 años nacida en Nueva York.

Alegría que parecía impensable hace unos meses, cuando estaba metida de lleno en una depresión. Sin ganas de jugar, de entrenar, con miedo a competir, sin ilusión en el día a día…. Estaba pasando por lo que muchos deportistas sufren en su carrera profesional pero que no recogen los periódicos, webs o los programas de TVs. La presión y las expectativas les superan y aparece la ansiedad y la depresión. En este caso, tras ganar Roland Garros Junior en 2015, la prensa la colocó como la gran esperanza del tenis femenino español y la ansiada heredera de Arantxa o Conchita. Cuando los resultados no llegaron en el paso a profesional, el cóctel explotó.

Insisto mucho en que la mente es lo que hace que todo lo demás funcione. El talento y las capacidades físicas son muy importantes, pero no sirven de mucho si la mente no les acompaña. Y no solemos darle la importancia que tiene hasta que nos encontramos con el viento en contra o nadando contra corriente. Ahí nos damos cuenta de que hemos descuidado este área clave.

Normalmente, en menores, un talento especial destaca enormemente y todo le viene fácil y de cara. Todo es sencillo, no cuesta y las recompensas llegan continuamente. El problema llega cuando pasa al ámbito profesional y se encuentra con todos esos talentos generacionales. Ahora ya no es el nº1, ahora es uno más, y tiene que luchar, trabajar y esforzarse de verdad para ir subiendo poco a poco en los rankings. Ya no es noticia que pierda, sino que gane. Y eso es duro si no se ha trabajado bien el aspecto mental y emocional. Que no es lo habitual….

Se presentan la presión (por ganar) y las expectativas (del entorno, principalmente). Suma la falta de madurez por juventud y tienes una receta para el desastre si las cosas se tuercen. Un entorno familiar que solo quiere que ganes y te que exige ganar. La prensa que, como es habitual, se va a los extremos y poco mas que espera que seas la próxima nº1 este año, etc… una mezcla explosiva que puede acabar con la carrera personal, si no con algo más, de un deportista.

¡Concéntrate!

“Disfruta con lo que haces” , “lo importante es el proceso, no los resultados” , «enfócate en el momento presente», etc… son algunas de las claves que cualquier psicólogo o coach te van a dar en cuanto al aspecto mental del juego. El problema es que haces con ello. ¿Como lo llevas a la práctica?. Aquí está la clave. Que te digan lo que tienes que hacer no quiere decir que sepas cómo hacerlo. Quizás incluso te genera más ansiedad por no ser capaz de ello. La clave para integrarlo es planificar un entrenamiento mental que forme parte del programa de entrenamiento general, sin pensar en ello como algo puntual, como una «pastillita» ante un problema determinado. Pasa lo mismo cuando tu entrenador te dice que te concentres o que te relajes… que está muy bien, en cuanto a intenciones, pero dime, ¿cuando has entrenado tu eso?

La clave es disfrutar de lo que haces, del camino, sin obsesionarse con los resultados. Centrarse en el día a día, en mejorar un poco más hoy, pero intentando ser lo más feliz posible, hoy, no mañana. Mantener siempre una paz interior, una serenidad y una alegría en tu vida. A fin de cuentas, para eso se supone que haces lo que haces.

Tampoco viene mal prescindir de cualquier influencia “tóxica” en el entorno, rodearse de personas que te apoyen y dedicarle el tiempo y recursos necesarios a entrenar tu mente de la misma forma que entrenas tu cuerpo. 

«No son las especies más fuertes las que sobreviven, ni las más inteligentes, sino las que se adaptan mejor a las circunstancias, las más flexibles»

Charles Darwin


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